sábado, 1 de enero de 2011

Escapadas Peligrosas


Ahora que empieza otro año, y que se acaban (por fin) las fiestas, las comidas familiares y los compromisos, ¿quién no ha pensado alguna vez perderse? Escapar de la sordera de un mundo ruidoso y desapacible, dejar de verlo todo gris... yuhu, basta con imaginárselo solo un instante para desearlo de verdad.


Lo malo es que hoy en día es difícil alejarse de la civilización, huir de las prisas, del móvil... en el fondo no nos atrevemos a abandonar nuestra rutina y necesitamos una pequeña ayuda. Hay paisajes que ayudan a elevar la imaginación y perderse por ellos en busca de aire puro y de sensaciones revitalizantes.



Uno de esos lugares se encuentra en los Picos de Europa, entre montes nevados y tejados humeantes, donde no se ve ni un alma fuera de las estaciones de esquí, que en época de nieves, es lo único que puede recordarnos de donde venimos: de esa mole catastrófica que es la Gran Ciudad. Pero fuera de temporada, cuando la nieve solo es un adorno del paisaje y el clima es aún muy fresco para los turistas veraniegos, uno puede disfrutar de verdad de la naturaleza.

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