Fuenlabrada debe su nombre a una fuente labrada a cal y canto, hoy en día desaparecida, que proporcionaba agua corriente al pueblo, formado en su mayoría por jornaleros y braceros.
Desde entonces ha llovido mucho, y Fuenlabrada ha pasado a convertirse en una gran ciudad. Sin embargo, la historia de este municipio siempre ha estado muy ligada a la de sus fuentes.
Aunque aquella primera fuente que dio nombre a Fuenlabrada ya no existe, sí podemos encontrar una fuente que, en sustitución de otra más antigua, se ha convertido en un símbolo de la historia de la ciudad.
Se trata de la Fuente Cruz de Luisa, construida entre los años 1868 y 1874. De ella destaca el pilón octogonal y sus cuatro caños de los que hace ya algunos años, todavía se podía beber. Hasta hoy, la fuente ha visto algunos cambios a su alrededor, como las obras en la placita en la que se encuentra, que la han convertido en un lugar muy apetecible para descansar.
La propia fuente también ha sufrido algunas innovaciones, no todas buenas, como las pintadas realizadas en su piedra, marca de la desconsideración y el egocentrismo de algunos pocos irrespetuosos de este legado histórico.
La fuente se encuentra en un espacio muy céntrico de Fuenlabrada, justo enfrente de la sede de la Asociación de mujeres 8 de Marzo, y muy cerca de la que fuera la casa de Dionisio Aguado, guitarrista clásico español de la primera mitad del siglo XIX.
Además, está a mitad de camino entre la estación de Renfe, y la calle de La Plaza, uno de los lugares de ocio más conocidos de Fuenlabrada. Un pequeño paseo en el que se puede combinar la tranquilidad del agua cayendo y el misterio que los años otorgan a las piedras, con el ambiente de los locales más de moda de la ciudad a un solo paso.

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