Toledo, es esa ciudad que se encuentra en la España central, que fue la sede principal de la corte de Carlos I de España y que también es conocida como la ciudad de las tres culturas, por haber estado poblada durante siglos por cristianos, judíos y musulmanes.
En Toledo, esa ciudad situada a la orilla derecha del Tajo, cuyos orígenes se remontan a la Edad de Bronce, y que hoy en día es una visita obligada para turistas españoles y extranjeros, existe un secreto que solo se desvela cuando cae el sol.
Se trata del Toledo que no aparece en las guías turísticas, un Toledo que desvela viejos mitos y leyendas solo a los que se atreven a pasear por sus laberínticas calles en la compañía apropiada.
Desde que Toledo fue conquistado por los romanos en el 193 a.c. ya comenzaron a forjarse algunas de estas historias, como que el propio Hércules había escondido en la ciudad un tesoro mágico que ningún hombre podría destapar jamás.
Tras las invasiones godas, la ciudad se convertirá con Leovigildo en capital, y principal sede eclesiástica del reino cristiano visigodo. Es entonces cuando la leyenda del tesoro de Hércules se retoma y se cristianiza, convirtiéndose ese tesoro en el Santo Grial, y justificando, con la avaricia del último rey Don Rodrigo que quiso desenterrar este tesoro, que la maldición cayera sobre Hispania y trajera a los musulmanes que formaron la Taifa de Toledo en el año 711.
Tras la Reconquista, en Toledo quedó una gran diversidad cultural que propició la tradición esotérica y las leyendas místicas sobre brujería, demonios, fantasmas y todo tipo de intentos de explicar el entramado de religiones que causaba conflictos y malentendidos entre la población.
Historias amorosas entre judíos, moros y cristianos, que acababan de forma trágica por el abismo que separaba a cada pueblo, se irán convirtiendo en leyendas fantásticas alentadas por el fanatismo religioso y la incomprensión.
Al trasladarse la corte a Madrid en 1563 la ciudad entró en decadencia, acentuada por la crisis económica del momento. Aún así, caballeros templarios se instalaron en la ciudad buscando aún ese tesoro que las antiguas leyendas situaban en alguna parte del entramado de cuevas que recorría el subsuelo de la ciudad.
Los pasadizos secretos de un lugar a otro, seguían fomentando que ocurrieran inexplicables sucesos, y la Inquisición, cada día tenía más trabajo investigando y persiguiendo a posibles herejes y masones que se reunían en esas criptas.
Hoy en día, los toledanos han olvidado ya parte del misticismo de su ciudad, pero cuyos testimonios aún permanecen en los muros de sus casas, unos muros que dan forma a unas calles que casi no han cambiado desde la era medieval.
Para conocer esos testimonios, desde la web www.paseostoledomagico.es, se invita al turista curioso a conocer de la mano de expertos, todas esas leyendas y sus explicaciones, a descifrar misterios y secretos que la historia ha ido acallando.

